
La difícil consecución de la Agenda 2030
En septiembre de 2015, la Asamblea General de la Naciones Unidas adoptó la Agenda 2030, en la que se plantearon los 17 Objetivos para el Desarrollo Sostenible, como plan de acción a favor de las personas, el planeta y la prosperidad, con la intención, además, de fortalecer la paz universal y el acceso a la justicia.
Los Estados miembros de la Naciones Unidas, al adoptar la Agenda 2030, se comprometieron a movilizar los medios necesarios para su implementación mediante alianzas centradas especialmente en las necesidades de los más pobres y vulnerables.
Las empresas son agentes clave e imprescindibles para el cumplimiento de dichos objetivos y, en atención a ello, desde el año 2015, a nivel europeo y, también nacional, se están aprobando una serie de normas tendentes a facilitar, entre otras, las inversiones sostenibles y la creación de empresas con el compromiso de perseguir un propósito social o ambiental concreto.
Lourdes Amigó de Bonet, Asociada Directora de ESG y Sostenibilidad Corporativa de RocaJunyent, analiza los agentes implicados en la parálisis de la evolución de dichas normas, que es básica e imprescindible para que éstas tengan el efecto esperado, que no es otro que acercarnos al cumplimiento de la Agenda 2030.
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